22/5/17

Las cucarachas pueden causar asma infantil [22-5-17]

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Las cucarachas pueden causar asma infantil

Los niños pueden volverse alérgicos a proteínas desprendidas por los insectos

Por si no tenían la mala prensa suficiente, las cucarachas han sido identificadas ahora como una posible explicación para las grandes diferencias que existen entre los barrios de Nueva York en las tasas de niños afectados por asma.

En algunos distritos, el 19% de los menores padece asma mientras que en otros la tasa puede descender hasta el 3%. El tráfico pesado, los humos industriales y otras fuentes de contaminación han sido culpadas en el pasado.

Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia ha descubierto que los niños que viven en vecindarios en los que las tasas de asma son elevadas tienen el doble de probabilidades de presentar anticuerpos contra una proteína específica de las cucarachas. Esto es una señal de que han estado expuestos a estos insectos y que probablemente son alérgicos a ellos.

El estudio proporciona "más pruebas de que la exposición a las cucarachas forma parte de la historia", ha declarado Matthew Perzanowski, del Departamento de Salud Medioambiental de la universidad neoyorkina y principal autor del trabajo.

"Los alérgenos de las cucarachas pueden contribuir a las desigualdades en la prevalencia del asma, incluso en un ambiente urbano como el de la ciudad de Nueva York", ha añadido.


Casa con más alérgenos, niños con más asma

En esta investigación, publicada en 'Journal of Allergy and Clinical Immunology', Perzanowski y sus colegas visitaron las casas de 239 niños de siete y ocho años. La mitad de ellos vivía en áreas con tasas altas de asma y más de la mitad la sufrían.

Los trabajos anteriores habían vinculado la pobreza con una mayor presencia de esta enfermedad en la infancia. Para eliminar la influencia de los ingresos sobre los resultados, los autores escogieron sólo familias con el mismo seguro sanitario para asegurarse de que el acceso a la asistencia era similar en todas.

En las visitar a los hogares, los investigadores recogieron polvo de las camas de los niños, tomaron muestras de sangre para buscar anticuerpos y alérgenos asociados con el asma, incluyendo los relacionados con perros, gatos, ácaros y cucarachas.

Casi uno de cada cuatro niños que vivían en zonas de asma prevalente parecía ser alérgico a las cucarachas, comparado con uno de cada 10 que vivía en áreas en las que el asma era menos común.

Estos insectos van dejando proteínas que la gente inhala y a las que se pueden volver alérgicos, algo que aumenta el riesgo de desarrollar asma, ha explicado Perzanowski. Estos alérgenos estaban presentes en mayor concentración en las casas de comunidades con mucho asma, igual que los procedentes de ratones y gatos.

Los niños que eran alérgicos a cucarachas y roedores eran más propensos a ser asmáticos, ha explicado Joanne Sordillo, del Laboratorio Channing del Brigham and Women's Hospital (Boston), que ha revisado los resultados para Reuters.

"La exposición a los alérgenos de ratones y cucarachas podría aumentar el riesgo de sensibilizaciones alérgicas, algo que está relacionado con el desarrollo del asma", ha subrayado Sordillo.

21/5/17

El asma y su posible asociación con la alergia al cacahuete [21-5-17]


El asma y su posible asociación con la alergia al cacahuete

Esta alergia es en EEUU como la del huevo y la leche en España



El 80% de los niños asmáticos tiene algún tipo de alergia. Así como en España las más comunes son al polen, al huevo y la leche, en EEUU la preocupación tiene que ver con los cacahuetes, muy presentes en su alimentación. Por este motivo, son varios los equipos científicos que indagan para encontrar posibles casos ocultos detrás de la sintomatología del asma infantil.

En la Conferencia internacional de la Sociedad Torácica Americana que se está celebrando estos días en Denver (Colorado, EEUU), un grupo de investigadores presenta nuevos datos al respecto. Tras analizar a 1.517 niños con asma de una clínica pulmonar pediátrica en el Hospital infantil de la Misericordia en Toledo, Ohio (EEUU), observaron que más de la mitad mostraba sensibilidad al cacahuete (66%). El 44% (665) dio positivo en un análisis de sangre (para detectar los anticuerpos IgE) y el 22% (148) en una prueba cutánea.

Los autores explican, además, que en casi el 50% de los casos, ni estos niños ni sus familias sospechan de dicha alergia. "Los síntomas se camuflan", puntualiza Robert Cohn, uno de los responsables del artículo. "Muchos de los síntomas respiratorios que produce esta alergia pueden parecerse a los que ocasiona el ataque de asma, y viceversa". Por ejemplo: dificultad para respirar, sibilancias y tos. Dadas las semejanzas, "el objetivo de este estudio era evaluar la proporción de niños asmáticos que también demostraban sensibilidad a los cacahuetes", para así poder valorar la pertinencia o no de realizar pruebas de sensibilidad al cacahuete en los niños con asma.


Sensibilidad no es alergia


Tanto el análisis de sangre como la prueba cutánea informan de que "puede haber una sensibilización. De ahí a que tenga alergia, la diferencia es enorme", puntualiza Silvia Sánchez García, alergóloga del Hospital Niño Jesús de Madrid. Debería ser el alergólogo quien certifique la alergia a través de la prueba de la provocación en la consulta. Por esta razón, conviene interpretar los resultados con "cautela", especialmente en España, la alergia al cacahuete es muy rara.

Dados los datos del estudio, de los 1.517 niños, el 11% (163) estaba diagnosticados con seguridad (por historia clínica) de alergia al cacahuete. Ese 66% de los menores que presentaba sensibilidad "podría no desarrollar la alergia nunca", argumenta la especialista española al comentar este trabajo.

Lo cierto, continúa la alergóloga, es que el 80% de los niños asmáticos tiene algún tipo de alergia, bien a la comida o ambiental. Las más comunes en España son al polen (diferentes tipos en función de la zona geográfica), al huevo, a la leche y al pescado. Teniendo en cuenta el componente alérgico en esta parte de la población y que su asma es más grave, "sí sería recomendable que a los niños asmáticos les viera un alergólogo para ver si tienen alguna alergia que pueda desencadenar una crisis de asma", señala la doctora Sánchez.

19/5/17

Diez consejos para controlar el asma [19-5-17]


Diez consejos para controlar el asma
  • El próximo martes, 5 de mayo, se celebra el Día Mundial del Asma, cuyo objetivo es mejorar el cuidado de esta dolencia en todo el mundo
  • En España, el asma afecta al 5% de la población adulta y a entre el 8% y el 10% de los niños, según la Guía Española del Manejo del Asma
  • “El paciente asmático debe reconocer los desencadenantes de su enfermedad y saber cómo evitarlos”, recuerda la doctora Aurora Garre, asesora médica de Laboratorios Cinfa
El próximo martes 5 de mayo, se celebra el Día Mundial del Asma, cuyo objetivo es informar a la población sobre esta enfermedad y concienciar sobre la importancia de su cuidado y control. Según la OMS, en la actualidad, 235 millones de personas padecen asma en el mundo y, en España, esta patología afecta al 5% de la población adulta -siendo más alta la prevalencia en mujeres-, y al 8-10% de los niños, de acuerdo con la “Guía Española para el Manejo del Asma para Pacientes”. Sin embargo, estas cifras podrían ser mucho más altas, ya que según el Estudio Europeo de Salud Respiratoria, un 52% de las personas con asma en España no han sido diagnosticadas y hasta un 26% de estas no recibe ningún tratamiento, a pesar de sufrir síntomas con frecuencia.

Como explica la doctora Aurora Garre, asesora médica de Cinfa “las manifestaciones más habituales del asma son silbidos y dolor en el pecho, disnea o sensación de ahogo, y tos”. Predisposición genética Aunque, como recuerda la doctora Garre, “la predisposición genética es el factor más importante que influye en la aparición del asma”, las sustancias o circunstancias que pueden desencadenar la enfermedad son numerosas: “Desde cualquier tipo de alérgeno (el polen, el polvo, los ácaros o el pelo de los animales), hasta el humo del tabaco o la práctica de actividad física.

También puede ser provocada por infecciones respiratorias, la menstruación, embarazo e incluso por problemas atmosféricos como tormentas”, apunta. Si bien el asma es una enfermedad crónica que no tiene cura, el paciente puede llegar a controlarla hasta el punto de poder disfrutar de una calidad de vida similar a la de una persona no asmática. Para lograrlo, normalmente es necesario seguir un tratamiento farmacológico que, a menudo, se toma mediante inhaladores, aunque también pueden administrarse vacunas que contengan el alérgeno responsable del asma para ‘desensibilizar’ al paciente. “En todo caso, además de seguir fielmente el tratamiento indicado por su médico, la persona asmática debe reconocer los desencadenantes de su asma y saber cómo evitarlos en su entorno”, recalca la doctora Aurora Garre.

Diez consejos para controlar con el asma

1.Evita los alérgenos que más te afecten. Debes mantener tu entorno libre de las sustancias que pueden empeorar tu asma, como el polvo, los ácaros, hongos o el pelo de los animales. Recuerda también que alrededor del 10% de los adultos asmáticos son intolerantes a la aspirina y a los antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

2.Realiza ejercicios respiratorios habitualmente. Aprende y practica de manera regular ejercicios que te ayuden a controlar la respiración y la ansiedad cuando llegue una crisis. Si esta se produce, toma la medicación, busca una postura cómoda –generalmente sentado con los brazos apoyados en una mesa o barandilla-, relájate, saca el aire con los labios fruncidos y respira sin ansiedad, sirviéndote del abdomen.

3.Sí al deporte, pero con precaución. Que el asma no te limite a la hora de hacer deporte, pero siempre realiza ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de comenzar a practicar cualquier actividad física e incrementa poco a poco la intensidad del ejercicio, con el fin de preparar las vías aéreas para el esfuerzo. Debes saber que los deportes en ambientes húmedos como la natación o en salas cerradas y cálidas están más indicados para los asmáticos. Si sufres asma de esfuerzo, tu médico puede recomendarte una medicación específica.

4.No fumes y aléjate de los ambientes con humo. El tabaco es uno de los desencadenante del asma, porque incrementa la inflamación bronquial. Por lo tanto, no fumes y tampoco permitas que lo hagan cerca de ti.

5.Llévate el sentido común cuando viajes. Siempre que el asma esté bien controlado y sea estable, una persona asmática puede viajar como cualquier otra, pero ha de llevar consigo siempre sus medicamentos habituales, el plan de acción por escrito que ha elaborado con su médico y los medicamentos que puede necesitar en caso de empeoramiento o crisis.

6.Toma todos los días tu medicación, incluso aunque no sufras síntomas. Para lograr controlar tu asma y disfrutar de una buena calidad de vida, es muy importante que tomes la medicación que tu médico te haya prescrito en la dosis, frecuencia y duración indicadas.

7.Nunca abandones el tratamiento por tu cuenta. Comenta a tu médico cualquier duda que puedas tener sobre cómo seguirlo o tus posibles temores ante efectos secundarios –muy poco probables-, pero nunca dejes de tomar la medicación por iniciativa propia.

8.Consulta siempre a tu médico antes tomar nuevos fármacos. Nunca te automediques e informa a tu médico de nuevas prescripciones que otros especialistas hayan podido indicarte. En todo caso, comunica siempre a tu farmacéutico, dentista y médicos tu condición de asmático.

9.Aprende a usar bien tu inhalador. Los pasos son: abrir el dispositivo, prepararlo (agitarlo, rotarlo o cargarlo), vaciar tus pulmones de aire, bloquear la respiración, colocar el orificio del inhalador en la boca, inhalar a fondo, contener la respiración de cinco a diez segundos y volver a respirar con normalidad. Si el medicamento contiene corticoide, debes enjuagarte la boca al terminar.

10.Aprende a reconocer y actuar ante las crisis. Pide a tu médico que te enseñe a detectar los síntomas de empeoramiento –para lo que a veces puede ser necesario un medidor de flujo espiratorio- y elabora con él un plan de acción escrito, que te indique con exactitud cómo debes reaccionar en caso de una crisis grave: aumentar la dosis de medicamento, tomar otro nuevo o acudir a Urgencias.

16/5/17

Los complementos de soya no alivian el asma, según un estudio [16-5-17]


Los complementos de soya no alivian el asma, según un estudio

Un ensayo clínico refuta la idea anterior de que el nutriente podría mejorar la función pulmonar

A pesar de que investigaciones anteriores habían dado indicaciones de que quizá los complementos de soya podrían ayudar a los pacientes de asma a respirar mejor, un nuevo estudio importante encuentra que el nutriente no tiene ningún efecto beneficioso sobre la función pulmonar.

"Este estudio resalta por qué es tan importante realizar estudios bien diseñados y controlados con placebo cuando se reportan asociaciones entre nutrientes específicos y los resultados de las enfermedades", comentó en un comunicado de la Universidad Northwestern el autor líder del estudio, el Dr. Lewis Smith, profesor de medicina en la Facultad de Medicina Feinberg de la universidad.

El estudio, que aparece en la edición del 26 de mayo de la revista Journal of the American Medical Association, también resalta la necesidad de enfocarse en la salud general, lo que incluye la dieta y el estilo de vida, para gestionar el asma, en lugar de métodos específicos, como consumir más soya, enfatizó.

"Uno es lo que come, pero se trata de conjuntos completos de alimentos, no un alimento ni un componente de un alimento en particular", señaló Smith. "En lugar de enfocarnos en complementos, debemos abordarlo de forma más holística".

Su equipo anotó que investigaciones anteriores habían sugerido que la soya podría proteger del asma, entre éstas un estudio que encontró unas tasas bajas de asma en los países con unas tasas altas de ingesta de soya en la dieta, como China y Japón.

Para evaluar la teoría, el equipo de Smith estudió los efectos de la soya en 386 personas a partir de los 12 años de edad que sufrían de un asma mal controlado. Todos tomaban fármacos para tratar el asma, pero ninguno consumía soya de forma regular antes de inscribirse en el estudio.

La mitad de los participantes tomaron un complemento de isoflavonas de soya dos veces al día durante seis meses, y la otra mitad un placebo. Las isoflavonas de soya son compuestos vegetales que se encuentran en alimentos como el tofu; anteriormente, se ha encontrado que ayudan a aliviar los sofocos en la menopausia, anotaron los autores.

Pero "encontramos que el complemento, aunque pudo aumentar los niveles sanguíneos de la isoflavona de soya clave, la genisteína, no mejoró la función pulmonar, los síntomas ni las medidas de la inflamación en estos individuos", apuntó Smith.

Dos expertos en la atención del asma afirmaron que el estudio ofrece una nueva y valiosa información para los pacientes.

"Creo que estudios como éste son importantes", dijo la Dra. Beth Corn, directora de la Clínica de Alergias y Asma del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. "Muchos pacientes quieren una solución (alternativa) natural para sus afecciones, en lugar de tomar medicamentos, porque los medicamentos conllevan efectos secundarios potenciales, tanto a corto como a largo plazo".

Pero "hay que educar al público sobre el hecho de que la enfermedad es un proceso multifacético y que muchos componentes influyen en conjunto sobre el proceso de curación", añadió Corn. "Es raro que un complemento por sí solo sea la respuesta".

Otro experto se mostró de acuerdo.

"La soya no solo no mejora los síntomas de asma, sino que este artículo apunta a la forma en que varios factores de un estudio [preliminar] pueden conducir a conclusiones falaces", comentó el Dr. Len Horovitz, especialista pulmonar del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

13/5/17

¿Cómo prevenir el asma?

¿Cómo prevenir el asma?

La dificultad para respirar, la tos, la opresión torácica y los pitidos en el pecho son los síntomas más característicos de un ataque de asma


laprensa.com.ni

El asma afecta a unos trescientos millones de personas en todo el mundo, según datos de la Iniciativa Global para el Asma (GINA, por sus siglas en inglés).

Es una enfermedad crónica en la que las vías respiratorias se inflaman y, por lo tanto, se estrechan y dejan pasar un menor flujo de aire. “Esta obstrucción es parcial o totalmente reversible por acción de la medicación o espontáneamente”, indica Francisco Álvarez Gutiérrez, coordinador del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Entre los factores de riesgo de desarrollar asma “los más importantes serían la alergia, otros factores de la propia persona como la obesidad, la rinitis o rinosinusitis crónica o, incluso, cuestiones perinatales relacionadas con la prematuridad o la lactancia. También destacan los factores ambientales como el tabaquismo, las infecciones respiratorias o el ambiente laboral”, señala el doctor Álvarez.

“Después tendríamos los factores desencadenantes de los síntomas, entre los que estarían las infecciones (sobre todo víricas en otoño e invierno), los alérgenos, la polución ambiental, determinados fármacos, alimentos, etc.”, apunta el neumólogo.


Ataques de asma

“Durante un ataque de asma, el revestimiento de los bronquios se inflama, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones”, expone la Organización Mundial de la Salud.

El doctor Álvarez explica que los síntomas más frecuentes de los ataques de asma son “la disnea (dificultad respiratoria) que se presenta típicamente por las noches, a primeras horas de la mañana o al hacer esfuerzos; la tos; la opresión torácica y las sibilancias, es decir, los pitidos o silbidos en el pecho”.

El especialista aclara que estos síntomas son variables en su presentación e intensidad a lo largo del día y de las estaciones del año, dependiendo de la causa que los provoque y de la sensibilidad alérgica.

“Es importante tratar los síntomas en cuanto se presentan. Así se evita que empeoren y causen un ataque de asma grave. Los ataques de asma graves pueden requerir atención de urgencias e incluso pueden ser mortales”, advierte el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos.


Medidas a tomar


Además, hay medidas que ayudan a prevenir estas crisis. En este sentido, el doctor Álvarez subraya que “en la mayor parte de los casos no se puede prevenir tener o no la enfermedad, pero sí se pueden prevenir los síntomas y agudizaciones, sobre todo, haciendo correctamente el tratamiento; evitando, si es posible, exponerse a las sustancias que provocan los síntomas y no fumando”.

El neumólogo expone que en el caso de la rinitis alérgica, cuando todavía no hay asma, un correcto tratamiento podría prevenir el desarrollo del asma. Asimismo, insiste en que no fumando o dejando precozmente el tabaco, además de disminuir los síntomas, en algunos casos se podría prevenir el desarrollo de la enfermedad.

En lo relativo a la prevención de los ataques de asma en sí mismos, el doctor Álvarez recalca que la medida fundamental es seguir el tratamiento de forma correcta.

“La base del tratamiento, es decir, el tratamiento de fondo o de mantenimiento, son los corticosteroides inhalados, a los que se pueden asociar broncodilatadores de larga acción. También se puede tener broncodilatadores de acción rápida como tratamiento de rescate, pero lo importante es estar bien controlado con la medicación de fondo y no necesitar la medicación de rescate”, expone.

“El principal problema hoy día es la falta de cumplimiento de la medicación, lo que puede provocar  ataques a veces graves”, destaca.

El facultativo también señala la necesidad de dejar de fumar, “dado que el tabaco provoca un aumento de las crisis de asma y hace que el tratamiento sea menos efectivo, sobre todo los corticosteroides inhalados”.

Del mismo modo, manifiesta que, cuando sea posible, se debería evitar estar expuestos a aquellos factores ambientales o laborales que pueden provocar un ataque de asma.

“El asma alérgica de causa bien definida se podría prevenir con inmunoterapia específica. Por su parte, la vacunación antigripal también está indicada para prevenir esta infección que puede producir crisis de asma”, apunta.

El neumólogo explica que se puede considerar que el asma está bien controlada “cuando no hay síntomas ni diurnos ni nocturnos, no hay limitación de la actividad física, no es necesario el uso de la medicación de rescate, no hay agudizaciones y las pruebas de función pulmonar (sobre todo la espirometría), que miden si hay o no obstrucción, son totalmente normales”.


Estudios

Diversos estudios científicos demuestran que dotar a los pacientes de información y conocimientos sobre su condición supone mejorar su calidad de vida.

Los pacientes entrenados en los diferentes aspectos de la enfermedad experimentan una mejor evolución clínica, con menos exacerbaciones y mejor control y seguimiento de su asma. El resultado es también un pronóstico más favorable.

Muchos niños asmáticos miran demasiada televisión [13-5-17]


Muchos niños asmáticos miran demasiada televisión 

Unestudio sugiere que muchos niños con asma pasarían demasiado tiempo frente al televisor o la computadora, en especial cuando los síntomas respiratorios limitan su actividad física.

Los autores hallaron que tres cuartos de 224 niños asmáticos en una sola ciudad pasaban más de dos horas diarias frente a una pantalla, lo que supera la recomendación de los pediatras.

Eso se observó principalmente en los niños con síntomas asmáticos que en general los hacían dejar de hacer actividades diarias.

Esos niños pasaban unas 3,5 horas diarias frente a la televisión o la computadora, según informaron los padres, a diferencia de las 2,5 horas que pasaban los niños a los que el asma les producía menos limitaciones.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los padres reduzcan la cantidad total de horas frente a una pantalla (programas de televisión, videojuegos y uso de computadora) a no más de dos horas diarias.

"Es un poco más complicado disminuirlo cuando los niños deben reducir sus actividades" por los síntomas de asma, indicó la autora principal del estudio, Kelly M. Conn, de la Escuela de Medicina de la University of Rochester.

Si las crisis asmáticas son un problema, dijo la experta a Reuters Health, los padres deberían hablar con el pediatra. Los ataques de sibilancias y falta de aire se pueden prevenir, a menudo con corticoesteroides inhalables que controlan la inflamación de las vías aéreas.

Cuando un niño debe reducir sus actividades, dijo Conn, los padres tienen que fomentar otras tareas que no requieran esfuerzo físico que no sean la televisión y los videojuegos. Mejores opciones, según Conn, serían leer, dibujar, hacer manualidades o completar crucigramas.

Los resultados, publicados en Academic Pediatrics, surgen de datos de 224 niños de 3 a 10 años con asma diagnosticada.

El equipo halló que los niños pasaban unas 3,5 horas diarias mirando televisión, usando la computadora o jugando con videojuegos. Según los padres, la mayoría (el 91 por ciento) a veces debía reducir sus actividades por los síntomas asmáticos.

Una buena pregunta para futuros estudios, opinó Conn, sería si mejorar el control del asma infantil reducirá la exposición al televisor o la computadora.

7/5/17

Asma: cuando a los niños les falta el aire

Asma: cuando a los niños les falta el aire

rionegro.com.ar

¿Tal vez sea sólo una infección? ¿O una tos que el niño se contagió en algún momento en el jardín de infantes y de pronto lo hace respirar agitado? Puede que el pequeño haga un sonido de silbido al exhalar, o tosa permanentemente aunque no tenga ni fiebre ni esté resfriado o que, al jugar, de pronto parezca que le falta el aire. Si aparecen estos síntomas, es bueno consultar a un especialista, porque el niño podría tener asma bronquial.

Hay niños que tienen este tipo de asma alérgico y presentan los síntomas durante toda la infancia o incluso hasta ser adultos.

También puede afectar a un bebé a los pocos meses. Es más, es una de las enfermedades crónicas más frecuentes durante la infancia, explica la especialista Sonia Lämmle.

El término asma deriva del latín “asthma”, que a su vez proviene del griego, donde su significado es “jadeo”. Y es que el asma es una infección crónica que afecta el sistema bronquial. Genera una bronquioconstricción. La consecuencia es que, cuando una persona inhala, el aire va por la tráquea a las zonas respiratorias bajas, hacia los bronquiolos, donde se encuentran los alvéolos, que cumplen esa función tan vital de intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Allí es donde se filtra el aire que respiramos.

Si la mucosa bronquial se ve afectada por algún germen como las bacterias, hay pelitos muy diminutos que las atrapan y las vuelven a transportar hacia afuera, donde uno las expulsa tosiendo.

Pero si ese sistema bronquial se ve afectado por una infección crónica, los bronquios se contraen y el aire que inhalamos no puede ser completamente expulsado del pulmón. Inhalar cuesta y, por ende, la respiración breve, la falta de aire, la tos o la sensación de presión en el pecho pasan a ser síntomas típicos del asma.

También puede aparecer esa especie de silbido al exhalar, explica Frank Friedrichs, especialista de Alergología y Neumología Pediátrica en Alemania.

Los síntomas irrumpen de un momento a otro y luego se serenan, hasta que el paciente vuelve a verse expuesto a un disparador.

Podría decirse que esos disparadores se clasifican en dos grandes grupos: el asma extrínseco, alérgico, puede verse fomentado por algunos alérgenos como el polen, los ácaros o el cabello de los animales. En cambio, el asma no-alérgico suele tener sus causas en enfermedades virales de las vías respiratorias.

Otros disparadores pueden ser el tabaco, los gases residuales inhalados, el estrés o situaciones emocionales difíciles.

Además, si uno hace un esfuerzo físico importante, puede que las vías se enfríen al inhalar muy agitadamente. Si el aire está frío, puede disparar síntomas de asma. Es más, también puede suceder cuando se le hacen muchas cosquillas a un bebé y tiene un ataque de risa.

El sobrepeso también propensa estas apariciones, explica Lämmel. Si los niños son gordos, tienden a moverse menos, pero el movimiento es fundamental para el volumen del pulmón, por eso el sobrepeso y el asma no son una buena combinación.

Un consejo crucial: nunca haga que su hijo deje de ir a las clases de deportes si tiene asma. Es algo que el profesor debe saber y actuar de modo que el niño entre poco a poco en calor y no se sobreexija, pero es muy bueno que no deje de estar en movimiento.

El asma suele ser genético. Sin embargo, muchas personas no se enteran en toda la vida que tienen esa anomalía si no se ven expuestas a los disparadores.

5/5/17

Consumir poca vitamina A podría agravar el asma [5-5-17]

Consumir poca vitamina A podría agravar el asma

Un estudio halla que tener bajos niveles de esta vitamina también podría dificultar la respuesta al tratamiento de esteroides

Un estudio reciente halla que las personas asmáticas que tienen bajos niveles de vitamina D obtienen peores resultados que las que tienen altos niveles de esta vitamina "solar".

Los investigadores encontraron que los asmáticos que tienen altos niveles de vitamina D tienen una mejor función pulmonar y responden también mejor al tratamiento que los asmáticos con bajos niveles de vitamina D.

"Nuestros hallazgos sugieren que los bajos niveles de vitamina D se relacionan con un agravamiento del asma", dijo el investigador principal, Dr. E. Rand Sutherland, de la división de atención pulmonar y crítica de National Jewish Health en Denver.

Además, los niveles de vitamina D predicen qué tan bien "alguien va a responder a los medicamentos esteroideos para el asma", apuntó. "Quizá la vitamina D actúe como agente modificante del sistema inmunológico o de la respuesta a los esteroides de un modo relevante para los asmáticos".

El informe aparece en la edición en línea del 28 de enero de American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Para el estudio, el equipo de Sutherland analizó los niveles de vitamina D de 54 asmáticos y evaluó la función pulmonar, la hiperreactividad de las vías aéreas, que es la prevalencia de constricción de las vías aéreas y la respuesta al tratamiento de esteroides.

Las personas que tenían bajos niveles de vitamina D en la sangre tenían peores resultados en las pruebas que evaluaban su función pulmonar y la hiperreactividad de las vías aéreas.

Entre los que tenían los niveles de vitamina D por debajo de 30 nanogramos por mililitro (ng/ml), la hiperreactividad de las vías aéreas casi se duplicó, en comparación con los que tenían más vitamina D en la sangre.

Los bajos niveles de vitamina D también se relacionaron con una peor respuesta a la terapia de esteroides y una mayor producción de citoquina proinflamatoria, TNF-alfa. Esto aumenta la posibilidad de que los bajos niveles de vitamina D se asocien a una mayor inflamación de las vías aéreas.

Los participantes de mayor peso tenían menores niveles de vitamina D, señaló el estudio. El asma se relaciona con la obesidad y esta falta de vitamina D podría ser un factor que vincule ambas condiciones, dijo Sutherland.

"Existe el potencial de que restaurar los niveles normales de vitamina D en personas asmáticas podría ayudarlas a mejorar su asma", declaró Sutherland.

Sin embargo, aún no se sabe si los complementos de vitamina D ayudarán a los asmáticos, agregó.

Las recomendaciones actuales para el uso de complementos de vitamina D en adultos es de 400 IU a 600 IU y depende de la edad, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

"Es probable que el seguimiento de estas directrices cause poco daño", apuntó Sutherland.

El Instituto de Medicina está evaluando actualmente estos niveles y espera anunciar nuevas directrices en mayo.

La luz del sol, el pescado graso y el aceite de pescado también son fuentes de vitamina D.

El Dr. Michael F. Holick, director del Laboratorio de investigación de los huesos, la piel y la vitamina D de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston, lo calificó como "un estudio muy bueno que confirma las observaciones anteriores de que la vitamina D mejora la función pulmonar".

"También se sabe que los glucocorticoides [esteroides] aumentan la destrucción de la vitamina D, lo que hace que los pacientes asmáticos estén en mayor riesgo de deficiencia de vitamina D, lo que a su vez reduce la función pulmonar y agrava su enfermedad", apuntó.

Holick piensa que la mayoría de las personas, asmáticas o no, que tienen bajos niveles de vitamina D deberían tomar complementos.

"Está claro que usted necesita un mínimo de 1,400 y un máximo de 2,000 UI diarias, y si es obeso, probablemente necesite al menos entre una y media y dos veces más que eso, porque la grasa secuestra la vitamina D", dijo Holick. "Ahora reconocemos que usted puede tomar hasta 10,000 UI al día sin preocuparse por cualquier toxicidad fatal".